“Nunca se me dio bien la poesía, por eso vertí mi dolorido corazón en una canción pop”

 

Arctic Monkeys – Suck it and See (2011)

Los Arctic Monkeys cambiaron. Y  eso no ha de extrañarle a nadie, casi como un consenso generalizado en las bandas neoseculares, estas se construyen en base a debuts potentes que sirven para darlos a conocer y afirmar un sonido, esto se ve reflejado mas menos por dos discos, luego ya es necesario mutar el sonido, y ahí es donde principalmente tienden a cojear con las elecciones que toman, principalmente tienden a virar por el lado de los sintetizadores y de alguna manera estucar su columna sónica con búsquedas algo irregulares. Dícese de Franz Ferdinand, The Killers o bien los mismísimos The Strokes, quienes a partir de ciertos lanzamientos discográficos dan entregas algo cuestionables. Los Arctic Monkeys no, llámenle cordura o consecuencia artística, no difuman su música sino que la aterrizan y vuelcan en un producto maduro. A muchos les dolió Humbug (2009), por rechazar esa presencia vertiginosa con la cual se hicieron un nombre, por ahondar en climas densos y donde la atmosfera era mas patente que la velocidad.Pero era el paso lógico para cimentarse y mutar correctamente. Asi mismo se repite la historia con el cuarto álbum de los Monos Árticos, solo que esta vez entremezclan las notas abismales, con un uso apropiado y bastante acertado de las melodías. Conformando una placa donde el equilibrio goza de muy buena salud.

Madurez se le podría decir, o es que tal vez la banda de Alex Turner ya se siente lo suficientemente  grande, como para poder armar el producto que les plazca sin tener que ser indulgentes, ni tener que vender algo que no son. Mucha de esta madurez acelerada viene de la mano de Josh Homme quien los apadrinara desde hace un tiempo y añadiera a esa fórmula desenfrenada algo más de quietud y dimensión, impregnándola de todas esas características áridas de la escuela de rock desertico, que fundara con “Kyuss”. Pero Turner y compañía, no se quedo solo con lo que pudo absorber de ese contingente sónico, si no que dio un paso mas, cruzo el desierto y le añadió MELODIA. ¡Sí!  es eso lo que hace mas accesible este álbum, que el de hace dos años, no porque el anterior haya sido hosco (para mi es un gran álbum), sino porque los factores acá están mejor alineados. Se veía venir con esa fuerza magnética que fue “Don’t  sit down ,cause i moved  your chair” el segundo single que prometia un “algo”, porque nunca habían sonado tan peligrosos como en ese instante .En palabras más burdas es una canción que te destroza/raja los oídos, y no en un mal sentido. Si no lo contrario, propone, absorbe y ante todo destaca por su naturaleza urgente.

Destacable es también la estructura y el orden con que distribuyen su cancionero 2011 a través de “Suck it and see”, yo la diseccionaría en tres segmentos;  al menos la inicial con melodías pop marcadas pero sustentadas en riffs, “She’s  thunderstorm”, “Black treacle”, “ Brick by Brick” son claras muestras de esta sección, la primera con una guitarra hipnótica apoyada por esa sencilla vocalización triunfadora y la segunda  cuando Alex brilla con la coloración vocal que tiene en la línea “now i’m out of place and i’m not getting any wiser” son mas que convincentes.  “Brick by Brick”, fue el primer single y ese sabor estival, aunque no tan bien formado como sus predecesoras, tiene ese gustillo seminal de lo que vendría. Como decía una primera triada que apuntaba directamente como la mejor vía de acceso a un álbum que en su medianía endurecería su sonido, como veremos..

Desde el cuarto track se dedicaran a rockanrollear de lo lindo, desde “ The Hellcat Spangaled Shalala” donde el ejercicio de guitarras pasa mas por un soporte lúdico, que por lo tenebroso que pueda sonar “ Don’t sit down cause i moved your chair” o “Library Picture” en la cual las percusiones de Matt Helders, detonan en disparos de profundidad, para que hablar del vaivén eléctrico que es sencillamente ..despedazador. Y por ultimo también cabria “All my stunts” de pesadas atmosferas, cierran la sección. Para los que afirman que los Arctic perdieron empuje, acá lo hay, solo que mas justificado y no tan febril como hace 5 años.

Ya en el último tercio, el cancionero se avoca principalmente a baladas electrizadas, donde la lucidez lirica de Alex Turner reluce más que nunca. “Reckless Serenade” tal vez no alcanze a capturar del todo con su ejecución lenta y a ratos borrosa, pero entra de lleno como buena antesala de lo que será la versión intensificada de “Piledriver Waltz”,(que ya venia incluida en Submarine) balada hipnótica por donde se le mire, dolorosa e imperdible. Casi tanto como “Love is a laserquest”, Para el bronce las líneas con sabor  campirano en “When i’m pipe and slippers and rocking chair.Singing dreadful songs about summer.Will i’ve found a better method of pretending you were just some lover? “.Un vaivén de comodidad que destila por cada segundo y cierra el trecho con “Suck it and See (canción)”, ejemplo del trabajo melódico empleado por los de Sheffield, de esas canciones que si fuera por las primeras impresiones pasarían inadvertidos, pero van aumentando exponencialmente su adherencia con las escuchas, notable la línea en que el frontman, tal vez nos entregue alguna pista de su base lirica… “ I poured my aching heart into a pop song, I couldn’t get the hand to poetry” Tal vez, no?.  Ya el cierre se lo adjudica “That’s Where You’re Wrong”, tal vez el broche fuera de lugar, es un tanto monocorde y desentona como GRAN FINAL , de todos modos nada tan destructivo en la docena total.

¿Que queda por  decir?, pareciera que el proceso de búsqueda e inquietudes de la banda no cesara por ahora, lo cual sin duda le suma puntos a la hora de evaluar su creatividad ,ya que hasta la fecha han sacado discos buenísimos sin tener que caer en autocomplacencias. Por otro lado demuestran que el evolucionar un sonido, no se tiene que ver refrendado en un solo disco, aun queda mucho por oír de ellos y da la idea que la batería de Helders, la pluma de Turner o la guitarra  de Cook, aun quieren seguir buscando, pero asegurando la calidad al largo plazo.  Del vértigo de Whatever, la rapidez crepuscular de Favorite Worst.. al desierto sonoro de Humbug, todo ello se suma en Suck it and See, quien acredita todo en  dos palabras… Coherencia y Madurez (sobre todo esta última).

Por Francisco Silva

 

 

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