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“Madurez intergeneracional”

I’m With You – Red Hot Chili Peppers (2011)

Que fácil es dejar huella en la música durante una década, eso lo han logrado muchas bandas en el Rock, sin embargo ¿Que les parece dejar huella a lo largo de tres generaciones de una manera distinta? Eso sin duda no resulta nada fácil hoy en día, y menos tratándose de una banda que ha tenido tantas complicaciones como lo son los Red Hot Chili Peppers.

En los 80s estaban dedicados a crear Punk-Funk rebelde y sin ningún sentido (Freaky Styley y The Uplift Mofo Party Plan), así lograron imponer moda con su singular estilo al tocar en vivo con tan solo un calcetín cubriendo sus partes íntimas, luego vendrían los 90s y la necesidad de vomitar la resaca fiestera que la década pasada había dejado con todas sus adicciones llevadas al límite (Blood, Sugar, Sex, Magic y Californication), el momento en el que la banda sentó cabeza y empieza a hacer de las suyas en el ámbito comercial, ya consagrados en los 2000s la banda se da el lujo de experimentar un poco y hacerla de padrinos de la nueva venida de Rock Independiente, esos álbumes (By The Way y Stadium Arcadium) muestran el momento en el que su Funk se estilizo y quizá ‘Popeo’ un poco pero hizo buen papel, es así como llegamos al 2011, año en el que los Red Hot Chili Peppers deciden comenzar su 4to reinado en el Rock Alternativo, no me van a negar que se trata de una banda que ya tiene bien ganado su lugar en el estante de leyendas.

Este disco intenta algo diferente, regresan al Funk que tanto se veía influenciado por músicos como James Brown o Sly and The Family Stone, sin embargo con una propuesta un poco diferente, un nuevo guitarrista que no sabe tocar buenos solos, sin embargo que da oportunidad a buenos jams y a demostrar las cualidades de los otros 3 músicos, metámonos al inicio de esta nueva generación…

Un inicio que viene a recordarnos por que amamos tanto a esta banda: “Monarchy of Roses” la singular técnica de Flea al bajo y la voz de Anthony se hacen notar y se mezclan en una licuadora con la distorsión de la guitarra, la importancia que tiene la batería queda impresa en “Factory of Faith” mientras John Klinghoffer trata de impresionar en la guitarra sin lograr mucho éxito, la necesidad de mostrar la habilidad en el terreno acústico llega con “Brendan’s Death Song” y su nostalgia 90tera que se entrevé gracias a la letra, lo mejor es la especie de jam que hay en la mitad de la canción.

“Ethiopia” es de esos temas clásicos de los Red Hot donde Flea se luje con el bajo desde el principio y sincroniza perfectamente con la guitarra, y la verdad es que esta vez John logra hipnotizarnos por un buen rato a pesar de ser un tema corto, “Annie Wants a Baby” cae un poco en la monotonía sin brindar nada nuevo pero dándonos un letra para reflexionar sobre el mundo actual, muy melódico y entretenido aun así, es en “Look Around” en donde se expresa esa simpatía Funk tan inmersa en la banda que tanto video como canción ya se han vuelto de mis favoritos del año pasado, viene “The Adventures of Rain Dance Maggie” para cerrar la primera mitad del disco, ese ritmo que tanto se nos pego todo el verano mientras oías a Chad Smith tocar su cencerro, la excelente melodía de esta canción y un pequeño riff de guitarra logran ponerla como la mejor del disco sin duda alguna.

Regresamos al Funk puro en “Did I Let You Know”, que logra tener pasajes de explosión donde John muestra la influencia de su maestro Frusciante, la trompeta es un elemento que rompe con esa monotonía brindándole un ritmo semi-caribeño, “Goodbye Hooray” tiene el defecto de no parecer un tema escrito por los Red Hot, sin embargo no por eso es un tema malo ya que tiene mucha intensidad y un solo de bajo bastante impresionante, “Happiness Loves Company” parece ser de esos temas en los que quieres marchar al ritmo del teclado aunque admitámoslo el teclado no le va muy bien a los Peppers aunque se agradece la referencia a Frank Zappa, “Police Station” es ese intento por hacer que la nostalgia toque nuestros corazones y nos olvidemos de que estamos tratando de escuchar un disco de una banda de Funk Rock.

Y la verdad es que el cierre no logra convencernos mucho ya que “Even You Brutus?” parece ser mas hip-hop que funk aunque si tomamos en cuenta que el Funk es el genero madre podemos decir que la banda reinventa este concepto de una manera muy peculiar, eso si batería, guitarra y bajo se encuentran siempre en su lugar, es así como “Meet Me On The Corner” suena tranquila, sobria y de cierto modo predecible, aunque no deja de ser buen tema, escuchemos “Dance, Dance, Dance” y olvidémonos de los puntos malos del disco, aquí hay Funk y del bueno, del que no se desperdicia, recordemos que los Red Hot Chili Peppers son una banda que todavía tiene mucho por dar y no es cuestión de que te gusten sus albums o no, se trata de reconocerlos como una banda que ha logrado impregnarse en la sociedad de maneras distintas, que ha madurado y que sigue viva pese a los obstáculos del pasado.

Por Mike Hdz

“Cuando las guitarras vuelven a rugir”

A Different  Kind Of Truth – Van Halen (2012)

Desde finales del 2011 se venia generando expectativa en relación a Van Halen por un simple motivo ; luego de pasados 28 años, retornaban con la formación que tiene a su haber (aunque suene sensacionalista) el momento mas brillante y mítico del grupo.  Con álbumes bajo su alero  de la talla de “1984” o “Van Halen I”. La inclusión de David Lee Roth en vocales, Eddie y Alex Van Halen en guitarra y batería respectivamente, mas Wolfgang (hijo de Eddie) de tan solo  21 años, quien entrara al bajo en reemplazo de Michael Anthony, nos entrega una visión revitalizada y desoxidada, de esa metralleta de hardrock que siempre fue la banda californiana.

El primer atisbo fue “Tatoo” un tema que si bien de primeras parecía algo forzado, donde los solos como el resto de las estructuras estaban algo desacoplados, mas un estribillo algo repetitivo, al dejarlo madurar se convierte en todo un single. Justificándose en un esquema extremadamente potente y crudo. Derivado de esta avanzada se extrajeron una serie de conjeturas que si bien mayormente eran favorables, también se intuye cierto aire anti-natural en el LP

Del nuevo material se pueden recoger una serie de veredictos al respecto. Primero, es indudable que este es un material tremendo y que les acomoda mucho como grupo , el tocarlo, revisitarlo etc, esto se deja ver en las interpretaciones de cada miembro, donde parecen hacer estallar cada instrumento . Segundo, se agradece de sobremanera la salida de este álbum, no solo como una justificación para salir de gira, ya que aun cuando incluye descartes, viejos temas arreglados recientemente y renovados para ser incluidos en esta placa, la dosis de estos riffs se deja notar en casi todos los temas, huelen a los 70’s destilan esa urgencia que bien pudo haber brillado hace 30 años. Sin embargo hemos de recordarlo, por algo fueron descartes en su momento. Tercero y ultimo, nada impide hacer tremendamente disfrutable la escucha de esta placa, no se trata solamente de una vieja banda que trata desesperadamente de aferrarse a un estatus perdido, mas bien al contrario el nivel que tienen les basta para refrendar cualquier duda que se pueda interponer en el camino de este hardrock de la vieja escuela. PERO (si lo hay) , falta ese ultimo puntapié, que haga de esta remozada versión 2012, entrar en el olimpo discográfico del ahora cuarteto. No esta esa punta de lanza que nos vuele la cabeza, simplemente genera un ¡Wow es bueno!, pero ahí queda.

Ósea disfrútelo, no lo piense mucho ni le de demasiadas vueltas desmadejar la ya tormentosa mezcla de elementos que es esta banda, es una rotunda perdida de tiempo habiendo un trasfondo tan excitante tras esto y ya pasadas unas cuantas escuchas “Tatto” se vuelca de lleno en nuestra sangre, “Stay Frosty” provoca cierta sensación de frescura, jugando elegante (y efectivamente) entre la dimensión acústica y lo mas eléctrico. O ese interesantísimo inicio de “China Town” hace que el vértigo devore por instantes a un escucha, que se ve atrapado en esta tremenda armatoste desoxidada. “Blood and Fire” con toda una cobertura ochentera, posee un de esos solos que de por si, justifican toda la canción casi tan animal como “Bullethead” y “As Is”, tremendas. Y lo mejor es que hay muchas mas con estas características, solo que van llegando poco a poco y una tras otra.

En si esta “verdad alterna” a la que hace referencia el titulo de la placa, se transforma en toda una vorágine. No alcanza para decir que Van Halen esta pasando una tremenda vejez, sin embargo esta armazón le queda muy bien y se notan muchas mas ganas y energía en ejecución. Buen disco, buena excusa y de los retornos mas saludables de los que tenga memoria en los últimos años . Como decía el titulo de un libro dedicado a los Stones y que me parece mas que apropiado para esta ocasión: “Los viejos dioses nunca mueren”..

   Por Francisco Silva

El incuestionable fenómeno de lo anacrónico


Paul Mc Cartney – Kisses On The Bottom (2012)

Transcurrida  una cifra cercana al medio siglo de carrera, uno  podría esperar toparse con esta clase de cosas. Porque ¿para que andamos con cuentos?. Difícilmente Paul McCartney tenga que rendirle cuentas a nadie sobre su calidad artística o bien, tener que refrendar o justificar lanzamientos de discos. Sin embargo, ello no disminuye el impacto ( decepcionante) que provoca esta placa 2012, de una de esas pocas leyendas vivientes que van quedando en este milenio de héroes caídos.

De aires aletargados que hilan atmosferas lentas y cierto dejo de invitación a imaginarse otros tiempos, es tal vez el principal y único  efecto visible en “Kisses on the Button”. Un resultado que ya se veía venir con algo de temor por parte de los oyentes cuando el bajista anunciara un LP completamente dedicado a rendir honor a las canciones que oía su padre. Es decir un viaje directo a piezas perdidas en el tiempo, por allá en las décadas más jóvenes del siglo pasado, donde la urgencia era difícilmente uno de los factores que más preocupase a los compositores de música popular. Y es que evidentemente no decanta por el lado del Blues u otro género mas acelerado, sino por una especie de Music Hall algo desaliñada.

Y es lo anacrónico en las canciones lo que realmente no contribuye a salvar de la quietud absoluta a la placa (por no decir aburrimiento), es que pese a contar con colaboradores de nivel incuestionable (Stevie Wonder y Eric Clapton) los arreglos no bastan. Porque no es en las formas donde reside la desidia de los temas, sino de lleno en su fondo.

Desde  “I’m Gonna Sit Right Down and Write Myself a Letter” y el piano melodioso y a ratos ludico que guía toda la canción, se entiende el suburbio en el cual se interna el cancionero. Sin ser demasiado propositivo pero con una atmosfera de relajo entrañable es difícil negar que logra transmitir la sensación hogareña que pretendía, lo malo es que la misma línea se vera reiterada por al menos todo el disco ¿entonces? No se puede estar sumergido en esquemas de letargo por 40 minutos, por muy relajante que resulte al principio. De todos modos hay secciones que se hacen muy disfrutables como ese aroma jazzy que lleva impregnado “Ac-Cent-Tchu-Ate-Positive” o la que le sigue en elegancia “My Valentine” de una notable marca sofisticada, esta canción tiene la  colaboración de Eric Clapton quien le dota de ciertos  colores bellísimos.

Lo demás son una serie de detalles que se agolpan sutiles en los tracks sin lograr solventarlos. Digamos, lo lúdico de “My very  good friend the milkman”, la orquestación de “Bye bye blackbird”, ese guitarreo sugestivo al iniciar “Get yourself  another fool” , los coros de niños en “The inch worm” o la armónica de Stevie Wonder en “Only our heart”. Como detalles; “soberbios”  pero en el TODO no se cuajan en algo que escape  a la línea editorial de la placa ,que al ser tan marcada, ahoga cualquier tentativa.

Bueno Macca al igual que Ringo  (quien lanzara disco en enero) al parecer, han iniciado este 2012 con una clara nostalgia  por sus raíces en Liverpool, una retrospectivas que nos acerca a su visión mas entrañable, pero sin embargo no sabría decir si en algún momento nos consiguen contagiar de ella, mirar hacia atrás no siempre resulta en proyectos redondos. Con licencias y todo difícilmente el conjunto de melodías que vieron crecer a Macca sea recordado por mucho tiempo, pese a ello el buen Paul sigue ahí en la trinchera diciéndonos “aun tengo cosas por mostrar”. Sean estas relevantes o no, juzgue usted.

Por Francisco Silva

“El momento en el que la potencia del Rock se volvio tambien electro”

Kasabian – Velociraptor!

Bueno no es que exactamente una banda como Kasabian haya introducido la electronica al mundo del Rock, señales de esto pueden ser vistas desde tiempos de bandas como Pink Floyd o algunas otras de Rock Progresivo como ELP o Yes, sin embaro lo que les vengo a proponer el dia de hoy es disfrutar de esa mezcla que es bastante comun hoy en dia, ademas de que Kasabian ha logrado destacar en este aspecto, y Velociraptor! fue uno de los mejores discos del  año pasado sin duda alguna, la banda inglesa ha logrado mantener fama mundial con sus anteriores tres albums y es aqui donde la madurez musical se hace notar, con temas que van desde lo bailable hasta lo melancolico, Indie Rock para sus oidos señores!

El disco comienza con una especie de mantra que es representado por el intro de ”Let’s Roll Just Like We Used To”, y luego es como el tema se va transformando en un tema con cierto aire orquestal al puro estilo Kasabian, lo cierto es que el tema esta bien logrado instrumentalmente hablando, le sigue uno de los singles ”Days Are Forgotten” un tema que recuerda a sus primeros trabajos y que explota en la parte del coro donde destaca el sintetizador que tiene esa cualidad de sonar pop-rockero.

”Goodbye Kiss” es entonces un tema que empieza bastante popero sin embargo nunca se nos mete demasiado a la cabeza aunque es claro que la parte del coro es plenamente nostálgica salida directamente de tu película romántica favorita sin empalagar lo suficiente, ”La Fee Verte” es una de las razones por las cuales Kasabian es considerada una banda de Rock Alternativo con ese aire desertico que se respira en la utilización de cuerdas y un saxofón, motivo por el cual la parte del coro es bastante pegajosa y llega a ser epicamente tarareable.

Pero si estaban cansados de temas malviajados, vamos a la potencia de ”Velociraptor!” que, aunque no es mi tema favorito logra desatar al terópodo que se encuentra atrapado en el interior del disco ligandonos a ”Acid Turkish Bath (Shelter From The Storm)” y quien entienda el significado de estas palabras entendera la escencia psicodelica de la cancion que logra tanto impacto gracias al arreglo dramatico orquestal, las voces hacen de su parte y nos brindan un excelente tema, ”I Hear Voices” llega como si de un videojuego se tratara, la banda viene a sacar su lado hip-hopero o como quieran llamarle.

Y los últimos cuatro temas son precisamente los que mas me gustan ”Re-wired” que puede servir tanto como para hacer ejercicio o para simplemente mover la mata, el coro es el mas pegajoso del álbum y te imaginas un choque cada vez que se oie al sintetizador vibrar, ”Man of Simple Pleasures” contiene un riff semi-viejo-oeste, la progresion de los acordes acompañada del ‘ruido’ de fondo hacen de este un tema magico el ritmo es exquisito y dan ganas de corear los versos del final.

”Switchable Smiles” es el tema que podria parecer el mas intenso donde se desata la furia de una manera caotica, una furia que aun asi pareciera estar contenida como un demonio que no quiere ser exorcisado pero que finalmente cede al agua bendita y la cruz del sacerdote, y como buen album este cierra con un tema nostalgico ”Neon Noon” en el donde a pesar de que comienza a elevar su intensidad poco a poco, se percibe el aire melodramatico que nos trae un mensaje: olvidar el pasado y estar concientes que se vive para un futuro.

Por Mike Hdz

“No sé si llamarle recital”


Roger Waters – The Wall Live, Estadio Nacional (marzo 02, 2012)

Hace ya mucho que esta dejo de ser la historia de un ser humano, la de Roger o Syd para ser precisos y se convirtió en la representación mas clara del mundo moderno y sus miles de vicios, aquella narcisista historia de un muchacho tras un muro, se convirtió en la de los cientos y millones de Pinks que se veían así mismos insatisfechos y limitados por una educación deficiente o victimas involuntarias de guerras que no les pertenecían. En ello se transformo año a año The Wall en un cuadro  antibélico, alienado y mordaz hasta no poder. Sin embargo siempre su segunda mitad en el formato de Lp me pareció deficiente, innecesaria o bien que bajaba el nivel del disco. Roger esta ocasión me demostró el porqué de su existencia y de paso dio uno de esos espectáculos que no se olvidan mas.

Por una semana Waters tubo la atención de un país, desde reuniones políticas hasta pequeñas intervenciones que servían de aperitivo, a un ya predispuesto publico floydiano, que de alguna manera acercaba la imagen distante del bajista con las contingencias que su propia música ha predicado durante años. La previa se vivía con relajo, música de fondo entre blues, Dylan y Lennon que amenizaban una tarde esculpida para ser épica ,sobretodo con la luna de fondo e incluso para los mas románticos Venus y Júpiter titilaban en un papel secundario, con agradable clima estas últimas tardes de verano . El Nacional rebosado, destilaba calidez.

Ya mirando la cancha el cúmulo de signos que se agolpaban en el escenario con la madre, el profesor, el avión flotando en una de las esquinas del estadio o esa mujer (mantis), producía la idea que  incluso todos reunidos no conseguían opacar al muro en su extensión, es que tamaña exposición de grandilocuencia dejaban pensando que tal vez la única forma en que se imagino Roger Waters a The Wall fue esta. Incluso antes de ser grabado, para mi esa es la respuesta, ante tremendo despliegue.

No obstante lo fundamental ocurrió desde las nueve y media en adelante, cuando se apagan las luces y sumándole a la espectacularidad de In The Flesh, unos fuegos artificiales y la explosión del avión hasta entonces estática, entendimos que esto no era un recital era mucho mas….en un segundo Waters ya nos tenía en sus manos.

¿Por qué digo que es más que un recital?  Desde los juegos de imágenes que se veían reflectados en la pantalla (muralla), pasando por un sonido que inundaba los recovecos del estadio nacional con bombardeos, y escenas personificadas una a una que no hacían sino encender mas la satisfacción de quienes asistimos, porque entendíamos que esto trascendía a la etiqueta de un solo género para involucrar muchos más, arte creo le llaman, no?. Momentos emocionales de la mano de “Thin Ice” , “Mother” o la actuación soberbia en “Another Brick in The Wall”. Sin embargo los halagos los centraría en “Goodbye Blue Sky” con esa lluvia de símbolos gráficos que representa todos los medios para someter el pensamiento humano, desde el dinero, el comunismo, marcas corporativas hasta la iglesia . Parecían bombas que nos hostigaban una y otra vez. Luego “Young Lust” y “Don’t Leave me now” se cargaban de simbolismo, mas  el cierre con el muro armado y ese intermedio donde se proyectaban varias imágenes de personas caídas en guerras. Se transformaría en una expresión universal del que al final recibe el daño colateral;  Tú.

Ya la segunda parte volvería  con “Hey You” tocada totalmente tras el muro (puras señales), “No body Home” también se vería intensificada con una pieza esculpida en los ladrillos del muro. Y es aquí donde me quito el sombrero ante Roger, porque consiguió darle significación a todos esos delirios que son el segmento dos, a punta de recursos que una y otra vez volvían a sorprender. Sin embargo el clímax llega con “Comfortably Numb” en una sentida interpretación del guitarrista sobre el muro, y un R.Waters que lo finaliza golpeando la pared en uno de los efectos visuales mas grandilocuentes del que tenga memoria, tan grande como el tema mismo.

Para el cierre aquel cerdo nacido de Animals, flotaba horrendo desde “In TheFlesh?” con la maquinaria de cientos de martillos desfilando, y ese pasaje en que la música de “The Wall” se vuelve mas teatral. Tremendo el chancho comiéndose al publico en otro de esos códigos subliminales que pueblan el show. Y ya el cierre con el muro cayéndose a pedazos. Es que a un día ya de la presentación, siguen retumbando las imágenes y ante todo la Música. Lo de ayer fue una reunión de generaciones, abuelos, padres con sus hijos, muchachos de generaciones mas bajas que la mía, todos deleitándonos . Todos disfrutando de algo que fue mucho mas que un recital.

Por Francisco Silva

Fuente Imagen: Tu Medio

“Cada Ladrillo Cuenta”

 

Pink Floyd – The Wall (1979)

Hablar de disco conceptual es un factor inherente cuando se quiere abordar The Wall. Ya que no siendo necesariamente el mejor disco de Pink Floyd y ni siquiera el mejor logrado en ese enorme nicho de los álbumes conceptuales, si resulta el mas representativo y el mas popular del genero. La imagen del muro conformado por miles de ladrillos, imitando la alienación humana y la muralla imaginaria que se interpone en las relaciones interpersonales de la posmodernidad es de fácil asimilación y para cuajar  aun mas la idea, se vería reforzado por sucesos tan icónicos del siglo XX como la caída del muro de Berlín, creando un concepto que creció incluso a la par de la ambición artística que Roger Waters puso en el.

Su hechura puede tener algunos baches, como la poca cohesión interna que tenia  Pink Floyd en el instante en que el álbum ya estaba naciendo. De hecho la dictadura de Roger ya dejaba los primeros estragos con un Wright  acreditado como músico de soporte en vez de parte del grupo y la poca intromisión que tuvieron los restantes Mason y Gilmour (aunque este ultimo se las arreglaría para meter la excelente “Comfortably Numb”).  Lo segundo y me parece lo casi único reprochable, es el haber estirado en demasía la extensión del álbum que perfectamente podría haberse reducido y no haber  hecho un disco doble con inclusiones  innecesarias. Y esos serian sus únicos defectos… rebuscar imperfecciones  es en si,  un ejercicio majadero.

Por lo demás ¿Que lo hace tan popular? ¿Tan icónico?. Para eso hay que ir por  partes, The Wall en si es un maquinaria tremenda, un monstruo de la música popular que se ve complementado por diversas facetas. Una importantísima es el frente cinematográfico, la película de 1982 guió toda la imaginería intangible de la música a un frente visual que hilaba en su metraje imágenes  de una fuerte connotación grafica.  El segundo frente  es en el que se idea como un espectáculo. Para realzar la historia tras el doble LP, la puesta en escena de esta respondía (para la época) con una propuesta escénica colosal, donde no se dejaba clavos sueltos e infería tintes de grandilocuencia al show. Posteriormente  retornaría la función, ya complementada por las tecnologías que los nuevos tiempos van inyectando en la capacidad impresionista de la obra. El tercer frente y es quizás el mas relevante musicalmente, The Wall pese a caer inquietantemente en el genero del “progresivo” y de hecho cometer ciertos pecados que este conlleva , consigue eludir ese aparente aroma maquinal e inhumano que despiden la mayoría de discos de esta índole. Será porque la abrumadora y retorcida historia de Pink con una madre sobreprotectora (Mother), un padre muerto y ausente (In the flesh), la infidelidad derivada en soledad ( Don’t Leave Me Now) o temas mas globales como la mortandad bélica (Goodbye Blue Sky) , consiguen conmover ,no reduciéndose a ser abordados de forma fría o lejana. O tal vez  será porque este guión semi-biográfico de Roger Waters tiene necesariamente esa peligrosa dosis de realidad impresa a plenitud .

No obstante aun con todos esos frentes lo medular sigue siendo la música (hay mucho detractor del disco conceptual en si, ya que se asevera que el rock no necesita de una historia para ser tomado como arte, siendo solo degradado por esta practica), y es cierto, teniendo todos estos añadidos es real que la atención se la sigan llevando las canciones. Aun cuando resulte inimaginable sin toda la amplitud que le concede  la tranversalidad artística de las demás facetas

¿Y de las canciones que? Bueno segregando las viñetas que sirven de nexo al guión, hay canciones realmente relevantes y que perfectamente funcionan fuera como  “In The Flesh” que ha de ser de aquellas aperturas gloriosas donde pone inmediatamente la atención con un riff gravitante e impregnado de  atmósfera pesada. “Comfortably Numb” una pieza absolutamente relevante donde Gilmour consigue hacer recitar a su guitarra en un solo brillante, de esos contados casos donde basta con seis cuerdas para hacer soñar al receptor. Una cosa peculiar del sonido del disco es esa mezcla de Funky en el bajo y cierta gravedad en la guitarra, como se ve en la mítica “Another Brick in The Wall part II”, “The Happiest Days” o “Young Lust”, pura alquimia musical. Los teclados también tienen un sitial relevante como se ve en la preciosa “Thin Ice” o la conmovedora “Don’t Leave Me Now” . Y aun habiendo una preponderancia por el sonido “grande”en el sentido de generar ambición, hay cabida para temas acústicos como la desnuda “Mother”, donde la guitarra folk y un narrador aterrador pueden más que la electricidad. Y claro seria injusto el no mencionar “Hey You” que también juega con armonías de cuerdas y un in crescendo en segunda persona que llega de lleno, una tal vez de las pocas excepciones en ese nudo “experimental” de la segunda parte del disco.

Ya para cerrar ideas, The Wall es tan trascendental para la música como ICONICO y el eludirlo es  tan reprochable como el aseverar una perfección inexistente, no se trata de ser fundamentalistas floydianos, es cosa de posicionar bien este trabajo, que si bien musicalmente tiene ligeras imperfecciones y puntos tan altos que rozan el techo de lo hecho por el mundo del rock, culturalmente ya es tan gigante su influencia, legado y contenido, que hay que ser cuidadoso con su análisis. Cada recoveco guarda aristas nuevas, cada línea puede tener una sorpresa que cambie el total..o como mejor se describe, en esta obra cada ladrillo cuenta.

Por Francisco Silva.

”Inglaterra se levanta en armas”

PJ Harvey – Let England Shake

Polly Jean Harvey se convirtió en una de las grandes divas de la música underground de los 90s, siendo una de las artistas que mas ha colaborado con otros musicos, pero en mi humilde opinión no había tenido hasta el momento un disco el cual tuviera un buen grado de reconocimiento, solo tal vez el tan recordado Stories From The City, Stories From The Sea, que también le valdría un Mercury Prize, formula que volvería a repetir con el trabajo que les vengo a presentar el día de hoy, el cual me ha encantado y sin duda se convirtió en uno de mis discos favoritos del año pasado, como todo buen trabajo solista no podia estar exento de los acompañantes infinitos de PJ: John Parish, Jean-Marcy Butty y Mick Harvey,  vamos a esta joyita inglesa.

Comenzamos con el pegajoso sonido del teclado en ”Let England Shake”, el llamado a las armas donde el sonido del arpa también hace de las suyas esto de paso a una especie de himno de guerra: ”The Last Living Rose” acompañado de tambores y un trombón, la misma función la tiene ”The Glorious Land” critica al militarismo anglo-americano, uno de los singles del álbum cuyos acordes y vocalizaciones hacen del tema uno de los mas exquisitos del álbum.

Entonces sigue una joya: ”The Words That Maketh Murder”, donde el arpa vuelve a tomar protagonismo junto con el saxofón y el trombón mientras Harvey se encarga de recitar un poema que lanza un grito de angustia al final por el cinismo de la diplomacia en las guerras mundiales, nos sentimos en la misma batalla cuando oímos los casi seis minutos de ”All And Everywhere” nostálgicos y devastadores sin duda alguna, cerramos esta tripleta con ”On Battleship Hill” que comienza con esos acordes folk y va pasando por voces agonizantes acompañadas de una citara y suculentas notas de piano.

PJ pareciese estar solitaria en medio de un desierto junto con su guitarra al comienzo de ”England”, viene ”In The Dark Places” que es un tema mayormente elaborado donde vuelven instrumentos como el trombón y se caracteriza por ese pequeño slide que realiza la guitarra eléctrica y las voces escondidas, ”Bitter Branches” es sin duda la mejor de este grupo con esa guitarra que se aloca  junto con la batería de John Parish, un tema que puede sonar bélico por donde se le vea ¿Que es ese extraño sonidito? Un xilófono señores.

Vamos al cierre comenzando con ”Hanging In The Wire” un tema muy intimo protagonizado por los dos Harvey y un piano muy sutil, la letra nos presenta una especie de escenario post-apocaliptico y semi-anarquico, ”Written In The Forehead” es precisamente el single que esta a punto de salir y se caracteriza por las guitarras melódicas y todas las voces del fondo que van al grito de guerra, ”The Colour of The Earth” es el unico tema donde PJ no es la vocal principal y cuyo sonido del arpa y las percusiones tienen la capacidad de transportarnos a una escena de desolación, un himno bélico Alternativo sin duda alguna, tal como lo demuestra el resto del album, ese concepto lo hace ver como uno de los mejores trabajos de PJ Harvey a lo largo de toda su carrera.

Por Mike Hernandez

“ Canciones y esencia a tabaco”


Andrés Calamaro – Alta Suciedad

A la hora de evaluar, o mencionar artistas prolíficos en nuestra lengua, es inevitable pasearse por las esquinas casquivanas y con olor a tabaco del salmón Andrés Calamaro, con una discográfia amplia, repleta de buenas letras y melodías provocativas, se mueve con facilidad entre el discurso ligero y la declaración profunda. Muy en una onda Dylan, basta mirar el pelo desordenado y la guitarra compañera, para que se venga de inmediato a la mente la silueta mítica de Robert Allen Zimmerman, generando esas vibras cercanas que tararean con efectividad y calidez.

Su álbum bebe de múltiples vertientes desde un rock sutil con síntomas vivos de una mirada peculiar  a un manejo peculiar del pop. Todo eso se mueve en este album, con unos 18 segundos de mas por sobre la hora de duración. Alta suciedad nos muestra a un joven, aun, Calamaro, en el ejercicio que se le da mejor, las melodías rememorativas y con cierto  aire pesaroso y critico.

Como el transitante que anda por la mitad de la calle no se inclina lo suficiente por ninguna de las dos veredas, porque ya entiende como funcionan ambas, ya ha sentido y vivido en las dos, asi que puede parafrasear, como se le de la gana, sobre lo que entiende. Y hacernos nostálgicos, por 15 abundantes tracks.

En “Crímenes Perfectos” con una voz añejada y poco limpia, limitada quizás, reconviene sobre asuntos de desencuentro y añoranza. Acompañada de un piano, casi siempre se las ingenia para arreglar con múltiples accesorios cada track. “Donde manda marinero”, dicta sentencias sobre la visual poética, aferrándose a letras arrepentidas , pero al mismo tiempo choca con el circular citadino. Tan indispensable, como la piedra de roseta que descifra el mensaje total cobijado en el LP. “El marinero del río no tiene calor ni frío.La ciudad no tiene puerto y se siente muy vacío (Hay que pena!).Últimamente ha perdido su capacidad de sorpresa, en un vaso de cerveza caliente fue que se la olvido” Esta mínima cantidad de líneas es un manojo de asertivos dardos para un escucha susceptible.

“Alta suciedad (canción)”, es quien resalta por sus guitarras  estimuladas y acidez lirica. Un corte bastante satírico que raspa y si no al menos rasguña. “Me arde”, aspira a podios muy elevados que no le sientan bien, pero juega bien con los ritmos donde más que cantar pareciese hablar o contar paródicamente una serie de sucesos, termina siendo la tabla en ese mar que parecía predecible y no, no lo era.

“Todo lo demás”, tempranamente se revuelca en los temas amorosos, en los que tanto le gusta caer a su autor, pero no de una forma burda o descarada, si no que lo hace ingeniosamente, sin llegar a atisbar un mínimo grado de melosidad, porque si no estas convencido a esas alturas, la letra tal vez algo vaticiné en la línea…“para robarte un tal vez”.

“Nunca es igual”, juega con una temeridad mas plausible, de hecho experimenta, escuchen bien lo que voy a decir, porque sonara ridículo aunque apropiado, utiliza un efecto de líneas repetitivas que  suenan distantes. Es como si el propio tema  se fuese desvistiendo de a poco ante el escucha. La salida relatada es mas que impecable, y saca sonrisas con los cáusticos…“Parece que no hay mal que resista mucho sueño y ayuno. Nos dicen que hagamos otras cosas y especialmente que nos miremos ciertos líquidos periódicamente, asiduamente, pero yo no conozco mal que resista a veinte horas de sueño y un prudente ayuno”
“Elvis esta vivo”, promedia con sonidos hipnóticos, nos habla sobre mitos urbanos y lo necesario o inútil que puede ser esto, depende, como todo. “Comida china”, es el trecho más escueto, aunque amplifican la voz, dando tintes de serenidad, me parece percibir armonías de cuerdas que dan al conjunto total, un color tristón. “Catalina, bahía”, aplica lentitud, no usa recursos ajenos ni nada de eso, son todas maniobras vistas, pero que siempre tienen una vuelta nueva que dar.

Bajo el poco prometedor titulo de “¿Quién aso la manteca?” Le seguimos buscando la quinta pata al disco, ritmos tenues  en una marcha relajada, sin la presión ni la premura del rock, y unos sintes transparentes atrás que dan algo mas de grosor. “El tercio de los sueños”, presta mas atención a las influencias del lado hispano del salmón, recordemos las fuertes marcas que carga, producto de su estadía en la madre patria, con mas pinta de blues, aunque no demasiado .Y “El novio del olvido”, derrama sus lagrimas espesas en una especie de bolero radical.

Dejando para el final fragmentos espectaculares que brillan con rotunda individualidad, pero que se encuentran bien acoplados en la dirección que toman sus otros 12 hermanos. “Loco, Flaca y Media Verónica”. De la primera, aparte de mencionar obligadamente la estupida censura de la que fue victima (si de nuevo esa practica medieval de oprimir la expresión, por el mero hecho de nombrar “porrito” ), recrea con gracia vaivenes exquisitos entre vientos y condimentos mas pop, que le quedan bien, aparte de ser accesible hasta mas no poder.  “Flaca”, ya es otra cosa, es sin duda una canción hecha para encandilar, basta impregnarse de sus primeros treinta segundos y la identificas de inmediato, como una recriminación a un amor arraigado. Su esencia se beneficia de la desnudes que se le puede conferir, sin perdida de un gramo de sustancia. Y al final “Media Verónica”, relata magníficamente el sentir de la muchacha protagonista, repletando de colores apenados y de esperas no concluidas, inundadas de una lírica, que dice acertadamente en la linea…“la vida es una cárcel con las puertas abiertas”

No hay mucho mas que decir, Alta suciedad, es una historia que se va contando a si misma, lo podríamos definir como un trabajo crepuscular, pero lleno de cadencias y semi-poesías urbanas. Calamaro, dentro de su enorme catalogo este disco cuando se pone el traje de uno de los mejores armadores de canciones y contador de historias del panorama musical hispano.

PD: sigue estando dedicado a la porteña dueña de este texto.

Por Francisco Silva

 

“Nunca se me dio bien la poesía, por eso vertí mi dolorido corazón en una canción pop”

 

Arctic Monkeys – Suck it and See (2011)

Los Arctic Monkeys cambiaron. Y  eso no ha de extrañarle a nadie, casi como un consenso generalizado en las bandas neoseculares, estas se construyen en base a debuts potentes que sirven para darlos a conocer y afirmar un sonido, esto se ve reflejado mas menos por dos discos, luego ya es necesario mutar el sonido, y ahí es donde principalmente tienden a cojear con las elecciones que toman, principalmente tienden a virar por el lado de los sintetizadores y de alguna manera estucar su columna sónica con búsquedas algo irregulares. Dícese de Franz Ferdinand, The Killers o bien los mismísimos The Strokes, quienes a partir de ciertos lanzamientos discográficos dan entregas algo cuestionables. Los Arctic Monkeys no, llámenle cordura o consecuencia artística, no difuman su música sino que la aterrizan y vuelcan en un producto maduro. A muchos les dolió Humbug (2009), por rechazar esa presencia vertiginosa con la cual se hicieron un nombre, por ahondar en climas densos y donde la atmosfera era mas patente que la velocidad.Pero era el paso lógico para cimentarse y mutar correctamente. Asi mismo se repite la historia con el cuarto álbum de los Monos Árticos, solo que esta vez entremezclan las notas abismales, con un uso apropiado y bastante acertado de las melodías. Conformando una placa donde el equilibrio goza de muy buena salud.

Madurez se le podría decir, o es que tal vez la banda de Alex Turner ya se siente lo suficientemente  grande, como para poder armar el producto que les plazca sin tener que ser indulgentes, ni tener que vender algo que no son. Mucha de esta madurez acelerada viene de la mano de Josh Homme quien los apadrinara desde hace un tiempo y añadiera a esa fórmula desenfrenada algo más de quietud y dimensión, impregnándola de todas esas características áridas de la escuela de rock desertico, que fundara con “Kyuss”. Pero Turner y compañía, no se quedo solo con lo que pudo absorber de ese contingente sónico, si no que dio un paso mas, cruzo el desierto y le añadió MELODIA. ¡Sí!  es eso lo que hace mas accesible este álbum, que el de hace dos años, no porque el anterior haya sido hosco (para mi es un gran álbum), sino porque los factores acá están mejor alineados. Se veía venir con esa fuerza magnética que fue “Don’t  sit down ,cause i moved  your chair” el segundo single que prometia un “algo”, porque nunca habían sonado tan peligrosos como en ese instante .En palabras más burdas es una canción que te destroza/raja los oídos, y no en un mal sentido. Si no lo contrario, propone, absorbe y ante todo destaca por su naturaleza urgente.

Destacable es también la estructura y el orden con que distribuyen su cancionero 2011 a través de “Suck it and see”, yo la diseccionaría en tres segmentos;  al menos la inicial con melodías pop marcadas pero sustentadas en riffs, “She’s  thunderstorm”, “Black treacle”, “ Brick by Brick” son claras muestras de esta sección, la primera con una guitarra hipnótica apoyada por esa sencilla vocalización triunfadora y la segunda  cuando Alex brilla con la coloración vocal que tiene en la línea “now i’m out of place and i’m not getting any wiser” son mas que convincentes.  “Brick by Brick”, fue el primer single y ese sabor estival, aunque no tan bien formado como sus predecesoras, tiene ese gustillo seminal de lo que vendría. Como decía una primera triada que apuntaba directamente como la mejor vía de acceso a un álbum que en su medianía endurecería su sonido, como veremos..

Desde el cuarto track se dedicaran a rockanrollear de lo lindo, desde “ The Hellcat Spangaled Shalala” donde el ejercicio de guitarras pasa mas por un soporte lúdico, que por lo tenebroso que pueda sonar “ Don’t sit down cause i moved your chair” o “Library Picture” en la cual las percusiones de Matt Helders, detonan en disparos de profundidad, para que hablar del vaivén eléctrico que es sencillamente ..despedazador. Y por ultimo también cabria “All my stunts” de pesadas atmosferas, cierran la sección. Para los que afirman que los Arctic perdieron empuje, acá lo hay, solo que mas justificado y no tan febril como hace 5 años.

Ya en el último tercio, el cancionero se avoca principalmente a baladas electrizadas, donde la lucidez lirica de Alex Turner reluce más que nunca. “Reckless Serenade” tal vez no alcanze a capturar del todo con su ejecución lenta y a ratos borrosa, pero entra de lleno como buena antesala de lo que será la versión intensificada de “Piledriver Waltz”,(que ya venia incluida en Submarine) balada hipnótica por donde se le mire, dolorosa e imperdible. Casi tanto como “Love is a laserquest”, Para el bronce las líneas con sabor  campirano en “When i’m pipe and slippers and rocking chair.Singing dreadful songs about summer.Will i’ve found a better method of pretending you were just some lover? “.Un vaivén de comodidad que destila por cada segundo y cierra el trecho con “Suck it and See (canción)”, ejemplo del trabajo melódico empleado por los de Sheffield, de esas canciones que si fuera por las primeras impresiones pasarían inadvertidos, pero van aumentando exponencialmente su adherencia con las escuchas, notable la línea en que el frontman, tal vez nos entregue alguna pista de su base lirica… “ I poured my aching heart into a pop song, I couldn’t get the hand to poetry” Tal vez, no?.  Ya el cierre se lo adjudica “That’s Where You’re Wrong”, tal vez el broche fuera de lugar, es un tanto monocorde y desentona como GRAN FINAL , de todos modos nada tan destructivo en la docena total.

¿Que queda por  decir?, pareciera que el proceso de búsqueda e inquietudes de la banda no cesara por ahora, lo cual sin duda le suma puntos a la hora de evaluar su creatividad ,ya que hasta la fecha han sacado discos buenísimos sin tener que caer en autocomplacencias. Por otro lado demuestran que el evolucionar un sonido, no se tiene que ver refrendado en un solo disco, aun queda mucho por oír de ellos y da la idea que la batería de Helders, la pluma de Turner o la guitarra  de Cook, aun quieren seguir buscando, pero asegurando la calidad al largo plazo.  Del vértigo de Whatever, la rapidez crepuscular de Favorite Worst.. al desierto sonoro de Humbug, todo ello se suma en Suck it and See, quien acredita todo en  dos palabras… Coherencia y Madurez (sobre todo esta última).

Por Francisco Silva

 

 

”Por El Camino del buen Rock”

The Black Keys – El Camino (2011)

Faltaban poco mas de dos meses para que finalizara el año cuando de repente llega una noticia inesperada a mis ojos: The Black Keys sacarian su septimo album de estudio el 6 de Diciembre, la verdad es que yo esperaba un album hasta el 2012 ya que poco se habia oido hablar de la banda de Ohio, sin embargo parece que este increible duo siempre esta listo para sacar rolas nuevas, despues de lo que significo el disco mas intimo de la banda (Brothers, 2010) era hora de regresar un poco al sonido sucio por el cual tanto se caracterizaban, cierto que lo hacen mas comercial y pegajoso pero no dejan de ser los grandes Black Keys.

Comenzamos con el sensacional riff de guitarra y el pegadizo piano de ”Lonely Boy”, ese tema que tanto estuvo sonando a fines de año y que ya hasta se convirtio en los mejores temas de la banda, Rock N Rollero a mas no poder.

Podemos notar influencia en generos de distinto tipo: esos tintes de Soul que se impregnan en el coro de ”Dead And Gone”, y una especie de rockabilly crudo pero pegadizo en ”Gold On The Ceiling”.

Es impresionante como el Folk se apodera del comienzo de ”Little Black Submarines” para a la mitad romper la calma con una guitarra mounstrosa, por otro lado esta ”Money Maker” donde la bateria se apodera del tema.

Mi riff favorito corre a cargo de ”Run Right Back” que no deja de hipnotizarnos y logra llevarnos a otro tema mas tranquilo y hetereo que me recuerda al anterior album ”Sister”.

Un piano brillante acompañado de un ritmo garajero se encuentra en ”Hell of A Season” y un ambiente semipopero en ”Stop, Stop”, esa guitarra que tanto se asemeja a una estrella fugaz ”Nova Baby” pasa a cerrar junto con ”Mind Eraser” cuyo riff principal y ritmo de bateria son suficientes para terminar.

Lo bueno que el album es corto por que realmente no es un album tan diverso sin embargo logra dejarnos con la satisfaccion de que The Black Keys se han convertido en una banda digna de ser mencionada como el rock de este siglo, muy diferente a otras y dejando se huella en una epoca en la que es dificil destacar, esperemos la banda siga asi.

Por Mike Hernandez