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“Madurez intergeneracional”

I’m With You – Red Hot Chili Peppers (2011)

Que fácil es dejar huella en la música durante una década, eso lo han logrado muchas bandas en el Rock, sin embargo ¿Que les parece dejar huella a lo largo de tres generaciones de una manera distinta? Eso sin duda no resulta nada fácil hoy en día, y menos tratándose de una banda que ha tenido tantas complicaciones como lo son los Red Hot Chili Peppers.

En los 80s estaban dedicados a crear Punk-Funk rebelde y sin ningún sentido (Freaky Styley y The Uplift Mofo Party Plan), así lograron imponer moda con su singular estilo al tocar en vivo con tan solo un calcetín cubriendo sus partes íntimas, luego vendrían los 90s y la necesidad de vomitar la resaca fiestera que la década pasada había dejado con todas sus adicciones llevadas al límite (Blood, Sugar, Sex, Magic y Californication), el momento en el que la banda sentó cabeza y empieza a hacer de las suyas en el ámbito comercial, ya consagrados en los 2000s la banda se da el lujo de experimentar un poco y hacerla de padrinos de la nueva venida de Rock Independiente, esos álbumes (By The Way y Stadium Arcadium) muestran el momento en el que su Funk se estilizo y quizá ‘Popeo’ un poco pero hizo buen papel, es así como llegamos al 2011, año en el que los Red Hot Chili Peppers deciden comenzar su 4to reinado en el Rock Alternativo, no me van a negar que se trata de una banda que ya tiene bien ganado su lugar en el estante de leyendas.

Este disco intenta algo diferente, regresan al Funk que tanto se veía influenciado por músicos como James Brown o Sly and The Family Stone, sin embargo con una propuesta un poco diferente, un nuevo guitarrista que no sabe tocar buenos solos, sin embargo que da oportunidad a buenos jams y a demostrar las cualidades de los otros 3 músicos, metámonos al inicio de esta nueva generación…

Un inicio que viene a recordarnos por que amamos tanto a esta banda: “Monarchy of Roses” la singular técnica de Flea al bajo y la voz de Anthony se hacen notar y se mezclan en una licuadora con la distorsión de la guitarra, la importancia que tiene la batería queda impresa en “Factory of Faith” mientras John Klinghoffer trata de impresionar en la guitarra sin lograr mucho éxito, la necesidad de mostrar la habilidad en el terreno acústico llega con “Brendan’s Death Song” y su nostalgia 90tera que se entrevé gracias a la letra, lo mejor es la especie de jam que hay en la mitad de la canción.

“Ethiopia” es de esos temas clásicos de los Red Hot donde Flea se luje con el bajo desde el principio y sincroniza perfectamente con la guitarra, y la verdad es que esta vez John logra hipnotizarnos por un buen rato a pesar de ser un tema corto, “Annie Wants a Baby” cae un poco en la monotonía sin brindar nada nuevo pero dándonos un letra para reflexionar sobre el mundo actual, muy melódico y entretenido aun así, es en “Look Around” en donde se expresa esa simpatía Funk tan inmersa en la banda que tanto video como canción ya se han vuelto de mis favoritos del año pasado, viene “The Adventures of Rain Dance Maggie” para cerrar la primera mitad del disco, ese ritmo que tanto se nos pego todo el verano mientras oías a Chad Smith tocar su cencerro, la excelente melodía de esta canción y un pequeño riff de guitarra logran ponerla como la mejor del disco sin duda alguna.

Regresamos al Funk puro en “Did I Let You Know”, que logra tener pasajes de explosión donde John muestra la influencia de su maestro Frusciante, la trompeta es un elemento que rompe con esa monotonía brindándole un ritmo semi-caribeño, “Goodbye Hooray” tiene el defecto de no parecer un tema escrito por los Red Hot, sin embargo no por eso es un tema malo ya que tiene mucha intensidad y un solo de bajo bastante impresionante, “Happiness Loves Company” parece ser de esos temas en los que quieres marchar al ritmo del teclado aunque admitámoslo el teclado no le va muy bien a los Peppers aunque se agradece la referencia a Frank Zappa, “Police Station” es ese intento por hacer que la nostalgia toque nuestros corazones y nos olvidemos de que estamos tratando de escuchar un disco de una banda de Funk Rock.

Y la verdad es que el cierre no logra convencernos mucho ya que “Even You Brutus?” parece ser mas hip-hop que funk aunque si tomamos en cuenta que el Funk es el genero madre podemos decir que la banda reinventa este concepto de una manera muy peculiar, eso si batería, guitarra y bajo se encuentran siempre en su lugar, es así como “Meet Me On The Corner” suena tranquila, sobria y de cierto modo predecible, aunque no deja de ser buen tema, escuchemos “Dance, Dance, Dance” y olvidémonos de los puntos malos del disco, aquí hay Funk y del bueno, del que no se desperdicia, recordemos que los Red Hot Chili Peppers son una banda que todavía tiene mucho por dar y no es cuestión de que te gusten sus albums o no, se trata de reconocerlos como una banda que ha logrado impregnarse en la sociedad de maneras distintas, que ha madurado y que sigue viva pese a los obstáculos del pasado.

Por Mike Hdz

“El momento en el que la potencia del Rock se volvio tambien electro”

Kasabian – Velociraptor!

Bueno no es que exactamente una banda como Kasabian haya introducido la electronica al mundo del Rock, señales de esto pueden ser vistas desde tiempos de bandas como Pink Floyd o algunas otras de Rock Progresivo como ELP o Yes, sin embaro lo que les vengo a proponer el dia de hoy es disfrutar de esa mezcla que es bastante comun hoy en dia, ademas de que Kasabian ha logrado destacar en este aspecto, y Velociraptor! fue uno de los mejores discos del  año pasado sin duda alguna, la banda inglesa ha logrado mantener fama mundial con sus anteriores tres albums y es aqui donde la madurez musical se hace notar, con temas que van desde lo bailable hasta lo melancolico, Indie Rock para sus oidos señores!

El disco comienza con una especie de mantra que es representado por el intro de ”Let’s Roll Just Like We Used To”, y luego es como el tema se va transformando en un tema con cierto aire orquestal al puro estilo Kasabian, lo cierto es que el tema esta bien logrado instrumentalmente hablando, le sigue uno de los singles ”Days Are Forgotten” un tema que recuerda a sus primeros trabajos y que explota en la parte del coro donde destaca el sintetizador que tiene esa cualidad de sonar pop-rockero.

”Goodbye Kiss” es entonces un tema que empieza bastante popero sin embargo nunca se nos mete demasiado a la cabeza aunque es claro que la parte del coro es plenamente nostálgica salida directamente de tu película romántica favorita sin empalagar lo suficiente, ”La Fee Verte” es una de las razones por las cuales Kasabian es considerada una banda de Rock Alternativo con ese aire desertico que se respira en la utilización de cuerdas y un saxofón, motivo por el cual la parte del coro es bastante pegajosa y llega a ser epicamente tarareable.

Pero si estaban cansados de temas malviajados, vamos a la potencia de ”Velociraptor!” que, aunque no es mi tema favorito logra desatar al terópodo que se encuentra atrapado en el interior del disco ligandonos a ”Acid Turkish Bath (Shelter From The Storm)” y quien entienda el significado de estas palabras entendera la escencia psicodelica de la cancion que logra tanto impacto gracias al arreglo dramatico orquestal, las voces hacen de su parte y nos brindan un excelente tema, ”I Hear Voices” llega como si de un videojuego se tratara, la banda viene a sacar su lado hip-hopero o como quieran llamarle.

Y los últimos cuatro temas son precisamente los que mas me gustan ”Re-wired” que puede servir tanto como para hacer ejercicio o para simplemente mover la mata, el coro es el mas pegajoso del álbum y te imaginas un choque cada vez que se oie al sintetizador vibrar, ”Man of Simple Pleasures” contiene un riff semi-viejo-oeste, la progresion de los acordes acompañada del ‘ruido’ de fondo hacen de este un tema magico el ritmo es exquisito y dan ganas de corear los versos del final.

”Switchable Smiles” es el tema que podria parecer el mas intenso donde se desata la furia de una manera caotica, una furia que aun asi pareciera estar contenida como un demonio que no quiere ser exorcisado pero que finalmente cede al agua bendita y la cruz del sacerdote, y como buen album este cierra con un tema nostalgico ”Neon Noon” en el donde a pesar de que comienza a elevar su intensidad poco a poco, se percibe el aire melodramatico que nos trae un mensaje: olvidar el pasado y estar concientes que se vive para un futuro.

Por Mike Hdz

”Inglaterra se levanta en armas”

PJ Harvey – Let England Shake

Polly Jean Harvey se convirtió en una de las grandes divas de la música underground de los 90s, siendo una de las artistas que mas ha colaborado con otros musicos, pero en mi humilde opinión no había tenido hasta el momento un disco el cual tuviera un buen grado de reconocimiento, solo tal vez el tan recordado Stories From The City, Stories From The Sea, que también le valdría un Mercury Prize, formula que volvería a repetir con el trabajo que les vengo a presentar el día de hoy, el cual me ha encantado y sin duda se convirtió en uno de mis discos favoritos del año pasado, como todo buen trabajo solista no podia estar exento de los acompañantes infinitos de PJ: John Parish, Jean-Marcy Butty y Mick Harvey,  vamos a esta joyita inglesa.

Comenzamos con el pegajoso sonido del teclado en ”Let England Shake”, el llamado a las armas donde el sonido del arpa también hace de las suyas esto de paso a una especie de himno de guerra: ”The Last Living Rose” acompañado de tambores y un trombón, la misma función la tiene ”The Glorious Land” critica al militarismo anglo-americano, uno de los singles del álbum cuyos acordes y vocalizaciones hacen del tema uno de los mas exquisitos del álbum.

Entonces sigue una joya: ”The Words That Maketh Murder”, donde el arpa vuelve a tomar protagonismo junto con el saxofón y el trombón mientras Harvey se encarga de recitar un poema que lanza un grito de angustia al final por el cinismo de la diplomacia en las guerras mundiales, nos sentimos en la misma batalla cuando oímos los casi seis minutos de ”All And Everywhere” nostálgicos y devastadores sin duda alguna, cerramos esta tripleta con ”On Battleship Hill” que comienza con esos acordes folk y va pasando por voces agonizantes acompañadas de una citara y suculentas notas de piano.

PJ pareciese estar solitaria en medio de un desierto junto con su guitarra al comienzo de ”England”, viene ”In The Dark Places” que es un tema mayormente elaborado donde vuelven instrumentos como el trombón y se caracteriza por ese pequeño slide que realiza la guitarra eléctrica y las voces escondidas, ”Bitter Branches” es sin duda la mejor de este grupo con esa guitarra que se aloca  junto con la batería de John Parish, un tema que puede sonar bélico por donde se le vea ¿Que es ese extraño sonidito? Un xilófono señores.

Vamos al cierre comenzando con ”Hanging In The Wire” un tema muy intimo protagonizado por los dos Harvey y un piano muy sutil, la letra nos presenta una especie de escenario post-apocaliptico y semi-anarquico, ”Written In The Forehead” es precisamente el single que esta a punto de salir y se caracteriza por las guitarras melódicas y todas las voces del fondo que van al grito de guerra, ”The Colour of The Earth” es el unico tema donde PJ no es la vocal principal y cuyo sonido del arpa y las percusiones tienen la capacidad de transportarnos a una escena de desolación, un himno bélico Alternativo sin duda alguna, tal como lo demuestra el resto del album, ese concepto lo hace ver como uno de los mejores trabajos de PJ Harvey a lo largo de toda su carrera.

Por Mike Hernandez

“Nunca se me dio bien la poesía, por eso vertí mi dolorido corazón en una canción pop”

 

Arctic Monkeys – Suck it and See (2011)

Los Arctic Monkeys cambiaron. Y  eso no ha de extrañarle a nadie, casi como un consenso generalizado en las bandas neoseculares, estas se construyen en base a debuts potentes que sirven para darlos a conocer y afirmar un sonido, esto se ve reflejado mas menos por dos discos, luego ya es necesario mutar el sonido, y ahí es donde principalmente tienden a cojear con las elecciones que toman, principalmente tienden a virar por el lado de los sintetizadores y de alguna manera estucar su columna sónica con búsquedas algo irregulares. Dícese de Franz Ferdinand, The Killers o bien los mismísimos The Strokes, quienes a partir de ciertos lanzamientos discográficos dan entregas algo cuestionables. Los Arctic Monkeys no, llámenle cordura o consecuencia artística, no difuman su música sino que la aterrizan y vuelcan en un producto maduro. A muchos les dolió Humbug (2009), por rechazar esa presencia vertiginosa con la cual se hicieron un nombre, por ahondar en climas densos y donde la atmosfera era mas patente que la velocidad.Pero era el paso lógico para cimentarse y mutar correctamente. Asi mismo se repite la historia con el cuarto álbum de los Monos Árticos, solo que esta vez entremezclan las notas abismales, con un uso apropiado y bastante acertado de las melodías. Conformando una placa donde el equilibrio goza de muy buena salud.

Madurez se le podría decir, o es que tal vez la banda de Alex Turner ya se siente lo suficientemente  grande, como para poder armar el producto que les plazca sin tener que ser indulgentes, ni tener que vender algo que no son. Mucha de esta madurez acelerada viene de la mano de Josh Homme quien los apadrinara desde hace un tiempo y añadiera a esa fórmula desenfrenada algo más de quietud y dimensión, impregnándola de todas esas características áridas de la escuela de rock desertico, que fundara con “Kyuss”. Pero Turner y compañía, no se quedo solo con lo que pudo absorber de ese contingente sónico, si no que dio un paso mas, cruzo el desierto y le añadió MELODIA. ¡Sí!  es eso lo que hace mas accesible este álbum, que el de hace dos años, no porque el anterior haya sido hosco (para mi es un gran álbum), sino porque los factores acá están mejor alineados. Se veía venir con esa fuerza magnética que fue “Don’t  sit down ,cause i moved  your chair” el segundo single que prometia un “algo”, porque nunca habían sonado tan peligrosos como en ese instante .En palabras más burdas es una canción que te destroza/raja los oídos, y no en un mal sentido. Si no lo contrario, propone, absorbe y ante todo destaca por su naturaleza urgente.

Destacable es también la estructura y el orden con que distribuyen su cancionero 2011 a través de “Suck it and see”, yo la diseccionaría en tres segmentos;  al menos la inicial con melodías pop marcadas pero sustentadas en riffs, “She’s  thunderstorm”, “Black treacle”, “ Brick by Brick” son claras muestras de esta sección, la primera con una guitarra hipnótica apoyada por esa sencilla vocalización triunfadora y la segunda  cuando Alex brilla con la coloración vocal que tiene en la línea “now i’m out of place and i’m not getting any wiser” son mas que convincentes.  “Brick by Brick”, fue el primer single y ese sabor estival, aunque no tan bien formado como sus predecesoras, tiene ese gustillo seminal de lo que vendría. Como decía una primera triada que apuntaba directamente como la mejor vía de acceso a un álbum que en su medianía endurecería su sonido, como veremos..

Desde el cuarto track se dedicaran a rockanrollear de lo lindo, desde “ The Hellcat Spangaled Shalala” donde el ejercicio de guitarras pasa mas por un soporte lúdico, que por lo tenebroso que pueda sonar “ Don’t sit down cause i moved your chair” o “Library Picture” en la cual las percusiones de Matt Helders, detonan en disparos de profundidad, para que hablar del vaivén eléctrico que es sencillamente ..despedazador. Y por ultimo también cabria “All my stunts” de pesadas atmosferas, cierran la sección. Para los que afirman que los Arctic perdieron empuje, acá lo hay, solo que mas justificado y no tan febril como hace 5 años.

Ya en el último tercio, el cancionero se avoca principalmente a baladas electrizadas, donde la lucidez lirica de Alex Turner reluce más que nunca. “Reckless Serenade” tal vez no alcanze a capturar del todo con su ejecución lenta y a ratos borrosa, pero entra de lleno como buena antesala de lo que será la versión intensificada de “Piledriver Waltz”,(que ya venia incluida en Submarine) balada hipnótica por donde se le mire, dolorosa e imperdible. Casi tanto como “Love is a laserquest”, Para el bronce las líneas con sabor  campirano en “When i’m pipe and slippers and rocking chair.Singing dreadful songs about summer.Will i’ve found a better method of pretending you were just some lover? “.Un vaivén de comodidad que destila por cada segundo y cierra el trecho con “Suck it and See (canción)”, ejemplo del trabajo melódico empleado por los de Sheffield, de esas canciones que si fuera por las primeras impresiones pasarían inadvertidos, pero van aumentando exponencialmente su adherencia con las escuchas, notable la línea en que el frontman, tal vez nos entregue alguna pista de su base lirica… “ I poured my aching heart into a pop song, I couldn’t get the hand to poetry” Tal vez, no?.  Ya el cierre se lo adjudica “That’s Where You’re Wrong”, tal vez el broche fuera de lugar, es un tanto monocorde y desentona como GRAN FINAL , de todos modos nada tan destructivo en la docena total.

¿Que queda por  decir?, pareciera que el proceso de búsqueda e inquietudes de la banda no cesara por ahora, lo cual sin duda le suma puntos a la hora de evaluar su creatividad ,ya que hasta la fecha han sacado discos buenísimos sin tener que caer en autocomplacencias. Por otro lado demuestran que el evolucionar un sonido, no se tiene que ver refrendado en un solo disco, aun queda mucho por oír de ellos y da la idea que la batería de Helders, la pluma de Turner o la guitarra  de Cook, aun quieren seguir buscando, pero asegurando la calidad al largo plazo.  Del vértigo de Whatever, la rapidez crepuscular de Favorite Worst.. al desierto sonoro de Humbug, todo ello se suma en Suck it and See, quien acredita todo en  dos palabras… Coherencia y Madurez (sobre todo esta última).

Por Francisco Silva

 

 

”Por El Camino del buen Rock”

The Black Keys – El Camino (2011)

Faltaban poco mas de dos meses para que finalizara el año cuando de repente llega una noticia inesperada a mis ojos: The Black Keys sacarian su septimo album de estudio el 6 de Diciembre, la verdad es que yo esperaba un album hasta el 2012 ya que poco se habia oido hablar de la banda de Ohio, sin embargo parece que este increible duo siempre esta listo para sacar rolas nuevas, despues de lo que significo el disco mas intimo de la banda (Brothers, 2010) era hora de regresar un poco al sonido sucio por el cual tanto se caracterizaban, cierto que lo hacen mas comercial y pegajoso pero no dejan de ser los grandes Black Keys.

Comenzamos con el sensacional riff de guitarra y el pegadizo piano de ”Lonely Boy”, ese tema que tanto estuvo sonando a fines de año y que ya hasta se convirtio en los mejores temas de la banda, Rock N Rollero a mas no poder.

Podemos notar influencia en generos de distinto tipo: esos tintes de Soul que se impregnan en el coro de ”Dead And Gone”, y una especie de rockabilly crudo pero pegadizo en ”Gold On The Ceiling”.

Es impresionante como el Folk se apodera del comienzo de ”Little Black Submarines” para a la mitad romper la calma con una guitarra mounstrosa, por otro lado esta ”Money Maker” donde la bateria se apodera del tema.

Mi riff favorito corre a cargo de ”Run Right Back” que no deja de hipnotizarnos y logra llevarnos a otro tema mas tranquilo y hetereo que me recuerda al anterior album ”Sister”.

Un piano brillante acompañado de un ritmo garajero se encuentra en ”Hell of A Season” y un ambiente semipopero en ”Stop, Stop”, esa guitarra que tanto se asemeja a una estrella fugaz ”Nova Baby” pasa a cerrar junto con ”Mind Eraser” cuyo riff principal y ritmo de bateria son suficientes para terminar.

Lo bueno que el album es corto por que realmente no es un album tan diverso sin embargo logra dejarnos con la satisfaccion de que The Black Keys se han convertido en una banda digna de ser mencionada como el rock de este siglo, muy diferente a otras y dejando se huella en una epoca en la que es dificil destacar, esperemos la banda siga asi.

Por Mike Hernandez

“Buscando el ángulo”

The Strokes – Angles  (2011)

5 años tuvieron que pasar para poder escuchar material nuevo de los Strokes. Pero parafraseando a Nick Valensi, hiciesen lo que hiciesen, el material nuevo difícilmente podría tapar este lustro de vacio discográfico .Y en eso es muy acertado, Angles queda al debe ,con un sonido difuso y a ratos inconexo, obviando claro a “Undercover of Darkness” que era un apronte mentiroso de lo que contenía el resto del LP. La cuarta placa divaga en una onceava dimensión, un puzzle con piezas calzadas a la fuerza. Si se pudiese simplificar aun mas recurriría a la palabra inconsistencia; y en ella  cabria en términos reales el desempeño del disco. El sonido se opaca así mismo y en contadas veces apunta hacia algún lado, la mayoría solo se dedica a dar vueltas en círculos atochados y poco inspirados, o peor aun, canciones sin nada de ángulo.

Como precedentes de esta placa tenemos una serie de proyectos solistas por parte de los miembros del grupo, asi como un proceso de grabación caracterizado por una falta de cohesión notable. Sino, es cosa de oir unas cuantas declaraciones del Lead Guitar, quien se referiría al proceso como uno “con un clima horrible”, en el cual muchas veces no se grababa en conjunto , habiendo dos, incluso en ocasiones, hasta un solo integrante grabando en el estudio, y los demás iban agregando sus partes parcialmente. Una metodología que no hizo sino perjudicar el foco del álbum. Y la ausencia de ese microclima que se impregna en las grabaciones, ya plausiblemente brilla por su ausencia.

Por otro lado el porcentaje de aportaciones compositivas se vio abierto y se incluyo un volumen mayor de ideas de otros miembros que no fuesen Casablancas (un desinterés que de alguna manera hace pensar hacia que punto estarán disparando la mirada Julián, y si será la banda neoyorkina su prioridad hoy por hoy) Conjeturas aparte, el álbum pudo haber sido..ese gran retorno, pero no lo fue, para reafirmarlo miremos el contenido.

Dentro de lo destacable “Undercover of darkness”, es claramente el puntal mas sobresaliente en esta colección, con guitarras llenas de personalidad y que pareciesen ir en líneas dispares mientras van jugueteando con la siempre identificable voz de Julian, armando un conjunto pop perfecto. Y el solo de Valensi, retoma todo ese ejercicio lúdico que se ve un poco perdido en otros cortes. “Machu Picchu” carga un bagaje de pop experimental tendiente a coquetear con sintetizadores con un resultado bastante propositivo, aunque no logra el aura tan opresiva de “Metabolism” donde las guitarras y sobre todo el bajo, generan una canción pasiva-agresiva, mientras el carraspeo sónico se deja sentir.

En ese sentido “You’re so right”, “Games” o “Gratisfaction”, no logran cuajar del todo, se van por un camino mas difuso y asfixiante, en el que el bajo se posiciona como elemento principal. Tal vez pecan de incompletas, tal vez suenan a algo indefinido.  “Call me back” resuena en todo momento a un bossa-nova retorcido y “Two kinds of happiness” con “Taken for a fool”, se van de lleno como números pop con menos carisma de lo que uno esperaría, haciendo mas patente la descoordinación del grupo, ya que estas piezas carecen de ese sudor que solo la cohesión en estudio podía lograr, dejándolo solo..como eso, canciones mas en vez de LAS CANCIONES de la cuarta entrega.

Es resumen mas que un obra terminada este  álbum se siente como un bosquejo, una pila de intenciones no cuajadas, y con resultados dispares..pero solo eso , como una tentativa. Habrá que esperar el próximo disco para saber si el tremendo hiato del grupo valió la pena, o solo tendremos más “Angles” y no mas “Is this it”.

Por Francisco Silva

 

”De cajas de ritmos y una guitarra bluesy”

The Kills – Blood Pleasures (2011)

El 2011 vino con el placer de traer a The Kills a Mexico y vaya que hubo una explosion por escuchar en directo a una de las bandas underground mas queridas de la ultima decada, yo no tuve la fortuna de ir, ademas de que no tiene mucho que los conoci sin embargo de inmediato me empape de ellos y con este cuarto disco me queda claro que son una banda que vale bastante la pena, un duo minimalista al mas puro estilo de The White Stripes y promete llenar ese vacio que nos dejo la banda Americana, sin embargo no hay duda de que The Kills son otro tipo de duo, Punk, Blues, Alternativo, Rock N Roll no se, ¿A que les suena ustedes?

Por que al momento que suenan los tambores en ”Future Starts Slow” acompañado de lustres guitarras muchos nos podemos dar cuenta de que ya es uno de los himnos de este año, tremenda manera de comenzar un album que a cada salto muestra la variedad de ritmos.

Por ejemplo ”Satellite” tiene ese aire hip-hopero hasta parece que de repente va a llegar un rapero a cantar junto con VV, ”Heart Is A Beating Drum” y ”Nail In My Coffin” tienen ese poder de pegarse a tu ser de manera magnetica gracias a la combinacion de percusion y mellotron hecha por Jamie.

”Wild Charms” digamos que es un puente a la sensacional melodia de ”DNA” y otro gran logro semi-rapero la guitarra tiene ese poder de mover edificios y colocarlos donde se le plazca mientras la combinacion de voces toma seria importancia.

Por que entonces vamos a otro de los que podrian ser considerados himnos ”Baby Says” con todo esa melancolia esparcida por todo el ambiente y la guitarra que no deja de sorprendernos esta vez con una distorsion difuminada, preparense por que ”The Last Goodbye” tiene arreglos del tipo 50s y VV nos muestra que bien pudo haber sido vocalista en un genero diferente.

Vamos a cerrar con mas melodias y riffs pegajosos ”Damned If She Do” y ”You Don’t Own The Road” y por ultimo digamos que esa influencia del Blues se hace presente en ”Pots And Pans” que va a paso lento hasta que la misma guitarra de Hotel explota para cerrar el disco de manera epopeyica.

Se nota la madurez, se nota mas cohesion, se espera un quinto album, pero paciencia lectores por lo mientras deleitense con este album.

Por Miguel Hernandez

“Tres canciones”


Coldplay – Every teardrop is a waterfall (EP)  (2011)

Tres canciones como anticipo nos soltaron por Junio los ingleses de Coldplay , un pequeño aperitivo de lo que sería “Mylo Xyloto”. De entrada nunca  se vislumbró nada demasiado rompedor, ni que modificara los esquemas en los que habían construido  su sonido los últimos años, algo así como resabios del “Viva la Vida” adentrándose  aún más  en los caminos del pop. Había cierta tendencia a las formas plásticas, mas todo hacia parecer que seguirían fieles a los tintes que la producción de Brian Eno, estaba confiriendo a la huella sónica de la banda. Sin embargo todo lo enunciado hasta  aquí, eran solo hipótesis, conjeturas por tratar (por querer) de relacionar esta muestra con aquel periodo dorado en que la trilogía “Parachutes”, “A rush of Blood to the Head”, “X & Y”, eran el soundtrack del mundo. No obstante como dicen por ahí, la información incompleta sirve precisamente para lo contrario, este EP solo sirvió para dos cosas (en el caso de los que siguen a la banda desde su inicio); primero, temor a que el álbum siguiente tomara las mismas formas que “Major Minus” y dos, ansias que por ultimo contuviese mas temas como la oscura “Moving to mars”.

Tres canciones en las que la guitarra de Jonny Buckland, toma un matiz  marcado, suena  pasiva- agresiva en oposición al “a veces” neonico piano de Martin, insertando uno que otro solo que intenta morder, tal vez no tan crudos como lo que alguna vez insinuó en ese riff primitivo de “Violet Hill”, no obstante aparte de dejarse llevar por el ritmo, intenta agregar un plus, con resultados dispares y algo sobrepuestos, no obstante se agradece el intento en medio de tentativas demasiados obvias.

Tres canciones que dejaban un regusto extraño luego de darle unas cuantas vueltas. Pero ya en frio se puede comprender mejor, es solo el inciso entre “Viva La Vida” y “Mylo Xyloto” de ahí que no destile precisamente homogeneidad u búsquedas acertadas de evolución sonora. Por ser, tenemos un inicio en que se insinúa un numero pop, con toques por igual de carnaval y música envasada, ambas características que caen como anillo al dedo a “Every teardrop is a waterfall”, afortunadamente la canción crecerá mas tarde si se le compara con el quinto LP, y una valoración inversa si les baja la nostalgia. “Major Minus”, en ese sentido es la mas extraña, busca por muchos lados, guitarras teñidas de espectacularidad, un halo grandilocuente, pero termina armando una canción bastante desigual, y queda la sensación de collage forzado y sobrepuesto. Mas no todo es negativo, “Moving to Mars”, es tal vez el número que mejor performance tenga en este pequeño conjunto. La oscuridad del piano de Martin , la temática de éxodo espacial  (que inevitablemente trae a la mente al Bowie de Space Oddity o Ziggy Stardust), se conjugan en una canción muy triste, pero bastante mas natural que sus compañeras, incluso la guitarra de Buckland , en busca de épica, se acopla bien y consigue ayudar a la sensación de vacío sideral que despide . Yo la definiría como una mezcla de “Square One” y “Spies” sin ir mas lejos.

Tres canciones que como ven, pueden  crear diversas opiniones sobre evolución, estructura, innovación o lo que se le ocurra al reseñista de turno,  mas son solo eso: TRES CANCIONES. El camino que ha elegido Coldplay es discutible y lleno de dudas, de  hacia donde los pueda llevar, sin embargo ¿Quién sabe?…  eso ya es materia de otro álbum.

Por Francisco Silva 

“Vuelta al garage”

Foo Fighters – Wasting Light (2011)

Teníamos mono de Foo Fighters, y cuatro años han pasado desde que entraran por última vez en un estudio. No por falta de inspiración, claro que no; sino para poder preparar un disco completísimo a la par que superlativo. La forma en cómo son capaces de superarse Dave Grohl & cia. es realmente admirable, pues Wasting Light es su séptimo álbum de estudio, y entra tan fresco como el primero.

Y todo lo que lo envuelve desprende un halo especial, lleno de anécdotas que no dejan indiferente a nadie. Espero poder hablar sobre todo ello de manera que os podáis emocionar de la misma forma que yo lo hice en su día.

Qué mejor forma de empezar que hablar de ese “estudio”, que se trata de ni más ni menos que del garaje del señor Grohl. Así, con toda la cara. Y es que para todo amante de la música que se precie, crearse un estudio en tu propio garaje para grabar tu propio disco debe ser algo que llene de verdad. Sin duda es una gran oportunidad para poder expresar cómo son realmente, y lo que quieren conseguir con ello. Por eso este disco tiene esa pinta tan cruda y tan añeja, que no hace mas que atraer más y más a quien lo escucha. Algo que también tiene que ver que lo hayan grabado como antaño: analógicamente. ¡Adiós tecnología, ordenadores, e instrumentos digitales! ¡Hola de nuevo cintas magnéticas analógicas! (Añadir que también fue todo un detalle por su parte cortar a cachitos la cinta maestra e introducirlos dentro de CD’s en forma de pequeño regalo).

Y aunque siempre se dan pasos hacia delante, nunca se deja de mirar hacia atrás. A veces no conseguimos nada más que autoflagelar nuestra pobre conciencia, y otras veces somos capaces de recuperar algo que habíamos perdido cierto tiempo atrás. Éste es el caso del regreso de Pat Smear a los Foo Fighters, después de que decidiera dejarlos allá por 1997 —aunque en 2006 ya participó en una gira acústica del In Your Honor, además de alguna que otra colaboración—. Con él suenan tres guitarras en el escenario, algo que aún no se había visto en esta banda que yo recuerde, y le da una potencia extra increíble. No sobra nada, ni falta nada.

Con el tema de antes también me estaba refiriendo a la aportación de Butch Vig como productor, pues éste ya trabajó con Grohl como productor del Nevermind de Nirvana. Indudablemente, este tío sabe cómo hay que hacer las cosas… ya que también ha producido discos como el Gish y el Siamese Dream de los Smashing Pumpkins, el Chase This Light de Jimmy Eat World, o el 21st Century Breakdown de Green Day (este último para nada de mi agrado).

Metiéndonos ya de lleno en las canciones, Wasting Light no podía empezar de mejor forma: Bridge Burning y un riff entrecortado al que poco a poco se le van sumando más instrumentos, seguido ya de ese famoso “These are my famous last words!”. Para mí es el tema más clásico del disco, puro estilo FF. Por algo será que ahora abren sus conciertos con esta canción.

Sin parar el ritmo nos sumergimos en Rope, lo que fue el primer single (el cual desbancó a Adele de las listas británicas tras 11 semanas en el #1). Y si por algo conocemos a Dave Grohl es por su faceta de elaborar estribillos pegadizos. Este corte es el más claro ejemplo.

Suena la tercera canción y parece que Dear Rosemary se decanta por un estilo no tan cañero; pero no nos engañemos, que el gran Bob Mould colabore en esta canción la hace totalmente espectacular. Empieza con un ritmo un poco pausado para ir ganando fuerza a medida que va avanzando. Es toda una declaración de intenciones que nos hace ver cómo de elaborado es este disco. ¡Grande Bob!

Y aquí viene el tema más heavy del álbum: White Limo. Riffs potentes con cierto sonido garage, y una voz distorsionada que no para de sonar y sonar, aunque algo más en segundo plano. Como detalle, comentar que en el videoclip aparece el grandísimo Lemmy —Motörhead— como chófer de esa white limo. Detalle y sorpresón tremendo.

Arlandria es otro temazo con estribillo pegadizo, que va de menos a más. La parte del bridge que enlaza con el final simplemente me encanta: de susurro a voz desgarrada, para seguir con el estribillo. Como decía, pegadizo.

Ya en el ecuador del disco suena These Days, el tema más melódico del disco, y que transmite mucho buenrollismo. Guitarras limpias y otras potentes, acompañadas de un ritmo de batería a destiempo que le va genial. La potencia y la contundencia de Taylor Hawking es incuestionable. Una pieza clave para la continuidad del éxito de este grupo.

No estaba de broma cuando dije que no sobra ni falta nada. Y es que Back & Forth es un claro ejemplo de rock alternativo, del espíritu de la banda, y del disco. Me gusta como se cambia de ritmo en algunas partes de la canción, aunque el final se me hace algo repetitivo. ¡Única queja, lo juro! (Back & Forth también es el título que se le ha dado al documental de la banda, el cual recoge los 16 años que llevan, con entrevistas a todos los implicados, ya sean miembros, ex-miembros, amigos, etc.)

A Matter Of Time sigue la misma tónica que la canción anterior, pero con una línea de guitarra más agradable (al menos para un servidor). Me gustan también los arreglos instrumentales que hay, los coros, y las guitarras rítmicas que aparecen en el estribillo.

Nos acercamos a la recta final del disco y notamos que Miss The Missery tiene ese aire crudo, oscuro y pesado que no habíamos visto aún. Coros pegadizos que resultan muy afectivos para darle ese toque de plenitud a la canción. Sin olvidar ese riff de guitarra genial que se puede escuchar al final. Acertadísimo.

A continuación viene lo que para mí es una de las mejores canciones del disco: I Should Have Known. Muy dulce y emotiva, con sonidos orquestales de fondo que le dan ese toque épico. Por no hablar de la incorporación, que personalmente me hizo muchísima ilusión, de Krist Novoselic —antiguo bajista de Nirvana, para los despistados— al bajo y acordeón. Se me ponen los pelos de punta cada vez que la escucho…

Y así sin quererlo llegamos a la última canción del disco, Walk. La cual deja ese regustillo nostálgico al principio, y que ella sola se encarga de ir pasando por varias transiciones. Canción pegadiza con mucha potencia que nos incita a no querer que esto se acabe. Y no se acaba, señores. Nunca se acaba.

Concluyendo, creo que Wasting Light es un disco completísimo, perfectamente hilvanado de principio a fin. Sin duda es toda una joya, una de sus mejores producciones desde el The Colour and The Shape. He dicho.

Por Diego Bonavida

“Soñar un pequeño sueño”


Eddie Vedder – Ukulele Songs  (2011)

Viñetas pequeñas  y  muy símiles  van armando esta placa que de buenas a primeras puede padecer  de cierta monotonía  si se le va comparando con “Into the wild”, aquel magistral debut  en que el sentimiento de búsqueda y autoexilio se hacía patente en cada canción. Si buscamos las diferencias, tal vez no sean tan significativas a la fecha, pero las hay y se pueden remarcar si se entiende mejor en que instante creativo, encontró a Vedder este ejercicio.

La ausencia de electricidad suma en dirección a la intimidad en que se va envolviendo Ukulele Songs. Si el disco del 2007 viajaba desde adentro hacia afuera, pasando por todo ese concepto existencial, este concibe una trayectoria inversa, donde las temáticas y los sonidos son estables y se mantienen en una sintonía única en casi todo el  LP. Simbolizando un momento de paz estable, y si le sumamos a un Eddie que ornamenta  ideas de playa y mar (que caen de maduras gracias al ukelele, el  instrumento protagonista para esta cita), nos da ese momento de quietud que se ven refrendadas en estas 15 canciones ( mas “Hey Fahkah”, que sea lo que sea no es una canción precisamente)

Pero no todo es para ilusionarse, si bien en cierto margen esta placa funciona adecuadamente con la sonoridad relajada y vibrante de este instrumento, más la íntima voz del vocalista de Pearl Jam (en instantes pareciese que nos estuviese cantando en el mismo lugar físico donde nos encontramos) al ser canciones extremadamente cortas y sensiblemente parecidas las unas a las otras, da cierto dejo de desidia al cabo de unas cuantas vueltas, por ello surgen dudas a la hora de evaluar mejor un trabajo que logra buenos resultados en su nicho. No obstante titubea en relación a que no hay muchas canciones sobresalientes al conjunto, quedándonos  con una colección uniforme de numerosas viñetas entretejidas la unas a las otras.

En la lista tenemos bastante de donde picar, empezando por la versión de “Can’t Keep” que no despega del todo, un instrumental  prístino (“Waving Palms”) y una serie de canciones en que el equilibrio entre susurros vocales y rasgueos, esta calibrado con pequeños matices, entre ellas “Sleeping by myself “,”Without you”, ”Goodbye” o “Light  today” . “You’re true”, tiene toda la forma de un tema pop, pero claro uno trastocado para sonar a surf desprovisto, por su parte “Sleepless night” logra un cuerpo en las armonías vocales que resulta evocador por su simpleza.

También podemos crear ciertas contraposiciones como la monotonía suave que crea “Tonight you  belong to me”, en la que Cat Power pone una sosegada interpretación femenina  al servicio de la canción, contra la rocosa voz de Vedder en “Broken Heart” por ejemplo. Como ven , no todo es tan uniforme como se podría intuir desde una primera pasada.

Al final no se puede demonizar la sencillez, tampoco ponerla en un pedestal , cayendo en complacencias, pues en lo medular esta placa es una excelente compañía para el final de un viaje, para estar quietos y dejarse llevar por las canciones, tal vez al cabo de un tiempo no las recuerden todas, mas su conjunto deberías hacer  ecos en quien le de unas escuchas, sobretodo si lo hace con audífonos, como les decía, esta es una experiencia muy personal.

Por Francisco Silva